Adaptar la vivienda a los modos de vida actuales

Las nuevas realidades sociales están influyendo fuertemente en la demanda de vivienda y una política de vivienda coherente debe evaluar las necesidades de la sociedad actual. La reducción del tamaño familiar, el aumento de hogares unipersonales y los formados por una o dos personas mayores son un ejemplo de la realidad que se vive hoy en día.

Y es que, si en 1981 cada casa era ocupada por una media de tres personas, hoy el número medio de residentes es de dos. Por eso, cada vez más, la Spanish property debe ser más pequeña y en consecuencia, de menor precio.

La arquitectura se tiene que adaptar a estos cambios y de hecho, cada vez son más habituales los pisos de 30 o 40 metros cuadrados. Los de protección oficial, por ejemplo, ya contemplan esta posibilidad y establece que la superficie mínima de las viviendas protegidas sea la mencionada de 30.

Los países nórdicos apuestan por viviendas modulares que incluso se pueden ampliar anexionando el piso de al lado cuando cambia el ciclo vital de la persona.

El caso de China es aún más sorprendente. El precio de la vivienda no deja de subir y la nueva solución para hacer frente a esta situación pasa por construir unos minipisos de dos metros cuadrados. Apodados como apartamentos-cápsula, sólo incluyen un colchón y una mesilla de noche. El resto de los servicios son comunitarios.

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