Crecimiento desmesurado de las ciudades

Algunos expertos definen las actuales estructuras arquitectónicas como «puntos descontrolados sin estudio previo del paisaje«, sin tener en cuenta las peculiaridades del entorno. Y es que las ciudades cada vez se parecen más, con capas de edificios envolviendo las urbes y kilómetros de urbanizaciones. Va a llegar el día en que miremos los edificios de Madrid y los confundamos con pisos en Vilafranca del Penedés.

La arquitectura debería ser capaz de evidenciar las maravillas de la naturaleza y aunque en los últimos años se está haciendo hincapié en la integración de las construcciones en el entorno, aún hay largo camino por recorrer. Y mientras las tecnologías sean capaces de imponerse a la naturaleza será complicado avanzar en ese sentido.

Parece que la ciudad no entiende de límites. El crecimiento es desmesurado y para comprobarlo, sólo hay que echar un vistazo a las veces que se ha incumplido, por ejemplo, la Ley de Costas, construyendo edificios pegados al mar.

Y entre tanto caos, se hace raro que exista un estudio de arquitectura especializado en la integración de la naturaleza en la arquitectura. Se llama Urbanarbolismo y entre sus proyectos destaca la creación de jardines verticales y cubiertas vegetales, casas enterradas y casas en los árboles. Se debería tomar ejemplo de iniciativas como éstas.

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